miércoles, 3 de agosto de 2011

ANGELELLI, OBISPO Y MARTIR

“No vengo a ser servido sino a servir. Servir a todos, sin distinción alguna, de clases sociales, modos de pensar o creer; como Jesús quiero ser servidor de nuestros hermanos los pobres”, con estas palabras Monseñor Angelelli inicio su obra como obispo de nuestra provincia. En este día convocados por el recuerdo de nuestro mártir, la Agrupación “Abogados por la Justicia Social" (AJUS), quiere homenajear profundamente la memoria de nuestro obispo, quien ha luchado sin tregua ni concesiones contra la injusticia, la explotación y la entrega, continuando con su militancia social y política, levantando las banderas y reivindicando la labor iniciada por el “militante de los pobres”.
Monseñor Enrique Angelelli fue designado obispo de La Rioja por el Papa Pablo VI en 1968, “con un oído en el pueblo y otro en el evangelio” llegaba hasta los ranchos de los más humildes predicando la palabra de Dios y enseñando derechos sociales, mantenía un trato fraternal con su parroquia en especial con los más desamparados. Bregaba para que estos valoraran la vida, su tierra, su trabajo, su cultura, su historia y se dignifiquen como hombres. Creó organizaciones cooperativas, lucho contra la usura y el abuso, denunció a los poderosos generadores de pobreza, combatió contra el orden impuesto por los dueños del poder, se resistió a predicar la resignación, a hacer del Evangelio un ritualismo. Fue difamado censurado y hasta asesinado, dando la vida por su pueblo.
El 4 de agosto de 1976, en la ruta nacional 38 que une La Rioja con la vecina provincia de Córdoba, Enrique Angelelli fue asesinado en un operativo que intentó simular un accidente automovilístico, si, tal como lo dijo el ex Presidente Néstor Kirchner en tierra riojana: “a Angelelli lo asesinaron”. Volvía junto al presbítero Arturo Pinto desde la Ciudad de Chamical donde habían participado de una ceremonia en memoria de las almas de “Los Mártires de Chamical”, el párroco Gabriel Longueville y su vicario, Carlos de Dios Murias, secuestrados, torturados y asesinados por las fuerzas de seguridad pocos días antes, crimen que el obispo estaba investigando. Hay que resaltar que la última dictadura militar se caracterizo por la implementación del terrorismo de Estado. El terror fue un instrumento de disciplina social y política, teniendo como característica principal la desaparición sistemática de personas que se oponían a ese régimen.
La causa por el asesinato de Angelelli fue caratulada como “accidente automovilístico” y luego pasada a archivo por carecer de pruebas suficientes. Finalmente en agosto de 2005, tras la anulación de las leyes de obediencia debida, el ex presidente Néstor Kirchner impulsó la reapertura de la causa, la cual sigue pendiente hasta el día de la fecha.
AJUS es una agrupación de jóvenes profesionales que forma parte de La Cámpora y nuclea a un numeroso grupo de militantes en todo el país. Su principal objetivo es contribuir, desde el Derecho, a la profundización del modelo nacional, popular y democrático iniciado allá por el año 2003. Entendemos a la política como herramienta para transformar la realidad, en esta semana resaltamos el importante legado  que nos dejo nuestro Obispo “militante” y con una firme convicción ideológica, continuamos y levantamos las banderas de la igualdad, de la inclusión, de la justicia social y la verdad. Nuestro desafío es abrir la conciencia de los jóvenes trasmitiéndoles que hoy como ayer también hay excluidos. Invitamos a todos ellos a participar activamente en la transformación del país y de nuestra provincia, sostenemos que es en el colectivo de este movimiento, profundamente nacional y patriótico, donde está la base de nuestro éxito. Mientras exista aunque sea un solo pobre en nuestra provincia, Angelelli no podrá descansar en paz, trabajemos incansablemente para concluir algún día su obra, esa es nuestra obligación. Lo vamos a lograr.
Ab. Lucas M. Romero Ratti

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